Ahora, retrocediendo un poco... Juliana y yo nos conocimos en Miami en un curso de inglés (si, un lugar un poco insólito para un curso de inglés, ¡lo sé! digamos que esa fue la excusa para unos meses sabáticos). Ella es brasilera, yo venezolana y pues qué me iba a imaginar yo que después de 4 años íbamos a coincidir en el mismo país: España.
Llega la invitación del magno evento a mi casa revelando el lugar donde meses después, sin yo saberlo, iba a vivir una muy linda experiencia.
He tenido la oportunidad de conocer algunas pocas poblaciones en el mundo, pero debo decir que ASTURIAS se llevó uno de los primeros puestos en mi TOP 5 de lugares preferidos. Empezando por el color verde fosforescente de todo lo que está cubierto por grama, es decir, casi que todo el paisaje. Las lagunas increíbles de los Picos de Europa y que de por sí sobran en toda la provincia. La gente tan "maja" (adaptándome al vocabulario español) que no se consigue en todas las provincias españolas. Y en sí: ¡pana, los paisajes!
¿Alguna vez han visto algo que los deja con la boca abierta? Pues esa era yo apenas llegué a los Lagos de Enol y Encima. - ¿Cómo algo así existía y yo aún no lo había descubierto? ¿Cómo no nací como hija de un pastor y me dediqué a tener vaquitas y a ordeñarlas? - Esas y muchísimas otras preguntas se me pasaron en ese momento por la cabeza.
Tenía muchos meses pensando que necesitaba tiempo para mi, para pensar y conocerme y fue ahí cuando se presentó el tema de la boda de Juliana, de Asturias y la poca posibilidad de un par de amigos de acompañarme por ser la boda un domingo. ¡Era una señal! Necesitaba vivir esa aventura conmigo misma.
Una semana entera viviendo como Heidi en la pradera, sólo que sin el abuelo, pero sí con cientos de vacas y el sonido de sus campanas resonando por todo Covadonga y sus alrededores; ese debería ser el himno oficial de Asturias, ¿porqué no?
Mis rutinas diarias se basaban en: Despertar, desayunar, revisar el mapa con la ruta que me había planteado el día anterior, verificar los datos del hotel que me tocaría esa noche, montarme en el carro y pasar todo el día parándome en cada uno de los puntos que había marcado en mi mapa como "importante". Mi GoPro y yo listas en cualquier momento para ir documentando todo, y es que mientras iba conduciendo iba viendo señalizaciones de lugares que ni en Internet aparecen y que se fueron sumando a mi lista de lugares visitados, ¡uno más increíble que otro!
Montañas, playas, bufones, ríos, pastores, campo, vacas, queso, sidra... así hasta llegar hasta las fronteras de Castilla y León y de Santander. ¡Que cansada llegaba! Pero mega satisfecha.
Todo lo que pueda decir aquí va a ser poco a las cosas que vi, por eso incluiré varias foticos que seguro hay millones en Google, pero bueno he aquí las mías para el enorme mundo cibernético =)
Si están pensando en hacer un viaje solos, les recomiendo que no lo piensen demasiado, no dejen que el miedo supere esas ganas de vivir una aventura que no se van a arrepentir. Hacer y dejar fluir los días con todo lo que quieres hacer, sin necesidad de consultarlo con nadie o de complacer a alguien. Puede ser liberador. Todo tiene sus pro y sus contras, habrán muchas cosas que querrán compartir con alguien más, pero aprovechen el Whatsapp, Skype, Facetime, Facebook, Instagram para hablar con quien quieran hablar o para contar todo lo que están viendo; no se sentirán sol@s, se los prometo.