Larga espera para montarme en un avión, para encontrarme con otra realidad, para seguir un viaje que ni yo tengo mucha idea de hacia dónde va pero aquí estoy, dejándome llevar.
Soy una persona de impulsos,
siempre lo he sido, no sé si es bueno o malo, pero digamos que en 27 años no me
ha ido mal siguiendo lo que algunos llaman “corazonadas” o “instinto”… yo no sé
si es tanto un instinto, incluso a veces creo que no lo tengo muy bien
desarrollado, porque la mayoría del tiempo me dice cosas bastante
contradictorias, no escucho una voz clara sino varias… ¿es normal?
- Segundo destino: Barcelona (el primero fue Miami y sólo sirvió para tener cinco meses sabáticos luego de graduarme, conocer mucha gente e ir de fiesta en fiesta).
- Excusa: Seguir estudiante para poder ser una GRAN profesional, (jajaja en verdad no sabía qué quería estudiar, pero en ese momento fue más la excusa que lo planificado que estaban las cosas).
- Razón: Seguir huyendo de ÉL...
- Resultado: Una relación a distancia que a pesar de que tuvo muy buenos momentos, excelentes experiencias y sentimientos desbordados, ha sido uno de los años más triste que he vivido, donde más me he torturado y más susceptible he estado.
Yo prefiero llamarlo IMPULSO
y sí, me guío 100% de ellos. En la mayoría de casos incluso ni me pongo a
pensar demasiado en los pro y contras que traerían, pero bueno me imagino que
por eso los llaman impulsos, porque no los piensas, ¡solo actúas!
Creo que siempre me han
manejado, pero me he hecho más consciente de ello en los últimos tres años, no tengo idea si es algo de madurez o no, pero los impulsos han hecho de
mis días un sube y baja de emociones, haciéndome vivir una inestabilidad que
hasta hoy no he podido dejar por completo. Tenemos una relación amor y odio
ella y yo…
Huir puede ser la palabra que
defina los inicios de mis impulsos… huir de sentimientos incontrolables, ¡si eso
fue! Empecé huyendo de un gran amor, pero de esos que te hacen la vida de
cuadritos, que te hacen hasta cuestionarte si lo quieres más a él que a ti
misma (que mal suena esto).
Hui con cualquier excusa pensando que podía olvidar, que podía seguir mi vida sin pensar en él o por lo menos sin pensar TANTO en él hasta al fin poder olvidarlo. Pero para mi sorpresa, por más que huía no desaparecía ni el sentimiento ni la persona… ¡fuck! Más bien era como un imán… ¡más me perseguía!
Hui con cualquier excusa pensando que podía olvidar, que podía seguir mi vida sin pensar en él o por lo menos sin pensar TANTO en él hasta al fin poder olvidarlo. Pero para mi sorpresa, por más que huía no desaparecía ni el sentimiento ni la persona… ¡fuck! Más bien era como un imán… ¡más me perseguía!
La vida está hecha de decisiones
y depende de ellas los próximos escenarios que vamos a protagonizar. Ahora,
¿qué pasa si no tomas decisiones sino que huyes esperando que eso sea tu
escapatoria para no tener que afrontar una realidad? ¡Yo me sé esa respuesta!
¡NO PASA NADA! Todo seguirá igual o peor hasta que te pongas bien los
pantalones y tomes esa decisión de una buena vez. Si huyes, solo estarás
alargando la incomodidad o el dolor.
Dos veces tuve que huir para
darme cuenta DE GOLPE de lo que les estoy diciendo. Estaba yo maquinando mi
segundo plan de huida, que parecía que iba a ser todo un éxito...
Total que esos planes no funcionaron en ninguno de los casos, no terminaba de olvidar, ni de ver ni
de sentir. Los impulsos de huida no estuvieron acompañados de decisiones
rotundas, quizás porque en el fondo no quería decir “Adiós” aunque sabía que
tenía que hacerlo.
Luego el impulso por
regresar, porque resulta que Barcelona “no era mi lugar”, cambiar el pasaje
porque me urgía estar de nuevo en mi lugar de origen, con él, fue lo que hizo
que finalmente saliera de esta relación… ¡qué irónico! Yo que creía que
regresándome así, de la nada, iba a permitirnos ser feliz pero juntos y fue
totalmente lo contrario.
Regresar me hizo abrir los ojos de una bofetada, resulta que así terminé de alejarlo, porque al parecer no podía estar conmigo pero tampoco sin mi. Pero mejor no les cuento cómo terminó porque es la parte más triste, lo que sí puedo decir es que aunque estuve un año superándolo, fue lo mejor que pasó porque parecía que yo nunca iba a tomar la decisión que más me convenía.
Regresar me hizo abrir los ojos de una bofetada, resulta que así terminé de alejarlo, porque al parecer no podía estar conmigo pero tampoco sin mi. Pero mejor no les cuento cómo terminó porque es la parte más triste, lo que sí puedo decir es que aunque estuve un año superándolo, fue lo mejor que pasó porque parecía que yo nunca iba a tomar la decisión que más me convenía.
Pero los impulsos también me
han hecho hacer cosas buenas, como dejar mi trabajo para ir A POR mis sueños,
montar mi propia empresa, hacer un grupo de trabajo perfecto para ese momento y
trabajar día y noche sin pensar en otra cosa. ¡Ese impulso sí que fue bueno!
Nunca me he sentido más satisfecha como persona que en ese momento.
Un año y medio lleno de
satisfacciones profesionales y personales, de largos brainstormings, de
alegrías, discusiones, reuniones, desayunos, almuerzos, celebraciones, trabajo
intenso, horas sin dormir, insomnio, descanso y de tiempo para mi. Porque no
hay nada mejor que poder manejar tu propio tiempo y terminar haciendo lo que
realmente quieres hacer, lo que te apasiona.
Y ese periodo de dos años y
medio estando en Venezuela también estuvo regido por miles de impulsos, pero
sólo me voy a parar en el impulso por volver a huir de mi país, pero esta vez
no hui de una persona, esta vez hui de miles de personas contaminadas, de una
situación de miedos e inseguridades invivibles para cualquiera, de un país que
por lo menos en ese momento y hasta hoy siento que no me trae nada bueno para
el futuro que yo quiero.
Un día estaba yo normal,
trabajando por mis sueños, con mi mini empresa en pie y creciendo, y al día
siguiente ya tenía mi pasaje para irme en exactamente dos semanas. Mis impulsos
decían “¡Hola!” de nuevo…
Impulsos y la decisión
(porque esta vez si fue una decisión fundamentada) de darle una segunda
oportunidad a Barcelona; no podía ser que a todo el mundo le encantara esa
ciudad menos a mi, definitivamente había algo que yo no logré ver en ese año de
estudio.
Así fue como salí de mi zona
de confort que duró casi tres años, me mudé a Barcelona y me encuentro viviendo
día a día con miles de cambios. Diez meses, tres mudanzas, inestabilidad laboral,
reencuentro con amigos de la infancia pero distanciamiento (no sólo físico) con
amigos de siempre, reencuentros familiares, muchos viajes, sueños por cumplir, sentimientos
encontrados y un reencuentro amoroso que de nuevo se convirtió en una relación
a distancia. Pero de todo esto ya escribiré en otro momento.
Los impulsos siguen
protagonizando mi vida, unos con mas consciencia que otros, pero puedo decir
que han hecho de mis últimos meses un viaje increíble, acompañado de una
cantidad de emociones que a veces ni yo entiendo, buenas y malas, pero que poco
a poco me están llevando a entender y a conocer muchas cosas de mi y de las
personas que me rodean, de nuestras creencias, de nuestros comportamientos y
nuestros pensamientos.
Como lo dije al inicio, no tengo ni idea de adónde va a parar este viaje, ni con quien (o quienes) pero por ahora me estoy dedicando a vivirlo.
Como lo dije al inicio, no tengo ni idea de adónde va a parar este viaje, ni con quien (o quienes) pero por ahora me estoy dedicando a vivirlo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario